Fedecámaras Lara ve con gran preocupación el uso de decretos en medio de la pandemia para cargar con sanciones pecuniarias a los ciudadanos que viven de su trabajo diario para subsistir. No es con más temor como lograremos prevenir el contagio y propagación del COVID-19.

Instamos a que la orientación sea más informativa que punitiva, de manera que los ciudadanos cuenten con más herramientas para mantener la baja tasa de transmisión que posee la entidad hasta los momentos, correspondiendo a los protocolos emanados por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo que confirman la posibilidad de gestionar acciones prácticas para mitigar la propagación de la pandemia aún en los espacios de trabajo.

Expresamos nuestra solidaridad a aquellos jóvenes que usando sus bicicletas consiguieron en las entregas a domicilio una nueva fuente de ingresos, que a su vez se convirtió en la forma idónea de disminuir el tráfico de personas a sitios como supermercados, panaderías y otros. Así mismo, vaya nuestra solidaridad a todos aquellos trabajadores de libre iniciativa que viven de sus oficios, peluqueras, carpinteros, herreros, electricistas, plomeros, jardineros, zapateros, obreros, cocineras, empleadas domésticas, quienes subsisten y mantienen a sus familias con su labor diaria, masa trabajadora que, por cierto, no cuenta con la posibilidad de tener salvoconducto para circular en vehículos particulares, quienes ven en la bicicleta una solución para trasladarse ante la escasez de gasolina.

Del mismo modo, alentamos al sector productivo larense que ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para poder estar operativo, desde generar su propia electricidad, hacer distintas pericias para tener conectividad, en algunos sectores pagar altos costos por el agua, más el hecho de permanecer varias horas, de las pocas productivas, en largas colas para surtir gasolina.

Lo anterior, en un escenario de pandemia, donde el flujo de caja de las empresas está en su peor momento, con la capacidad instalada al mínimo y algunos sectores completamente paralizados, más 29 meses en hiperinflación, 17 años de una política fracasada de controles, ningún incentivo fiscal o estímulos al trabajo por parte del gobierno nacional, se presenta un coctel que agudiza la precariedad económica de toda la población.

Sancionar la actividad productiva en estos momentos cuando muchas pequeñas empresas están en riesgo latente de quiebra, aceleraría la pérdida de miles de puestos de empleo que afectan directamente a la familia larense e incluso a la recaudación fiscal de las municipalidades. Las empresas también serán necesarias una vez superada la pandemia.

En este panorama lo más sensato es que, respetando los protocolos sanitarios para evitar el contagio, se estimule la actividad económica, todos los sectores son necesarios. Desde la Federación estamos en la mejor disposición de diseñar protocolos sanitarios que eviten el contagio en los ambientes laborales y evaluarlos de forma continua para mejorarlos de común acuerdo con las autoridades correspondientes.

Fuente: Fedecámaras Lara

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