Carlos Larrazábal, presidente Fedecámaras, en representación del sector empresarial de Venezuela tuvo la oportunidad de emitir su discurso ante la OIT, en el marco de su 108ª Conferencia Internacional del Trabajo.

A continuación, el discurso.

PALABRAS DELEGADO EMPLEADOR SUPLENTE Y CONSEJERO TECNICO DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.  108ª CIT. JUNIO 2019

En nombre de FEDECAMARAS, nuestras felicitaciones a la OIT y al Director General por la celebración del Centenario. Asimismo, agradecemos el esfuerzo de la Comisión Mundial del Futuro del Trabajo en presentarnos el Informe: «Trabajar para un futuro más prometedor», referido a los cambios que impone el futuro del trabajo. Nos hubiera gustado ver mejor reflejada la importancia del sector privado para el desarrollo económico. Deberían incorporarse recomendaciones orientadas a estimular la sostenibilidad empresarial como factor clave del futuro del trabajo. Esto se hace más relevante en países como Venezuela, que no poseen condiciones mínimas para enfrentar este reto. Ciertamente, Venezuela muestra una dramática realidad, con una destrucción del tejido empresarial, del empleo decente y de la calidad de vida de sus habitantes. Venezuela presenta hoy, el mayor colapso económico de la historia contemporánea mundial, sin haber pasado por una guerra. Hace apenas unos días, después de varios años, el Banco Central de Venezuela publicó sus indicadores, que revelan una contracción económica acumulada entre 2013 y 2018, del 55 por ciento. En el sector construcción, principal empleador del país, la caída fue del 95%, en manufactura de 75% y en el comercio de 81%. El Producto Interno Bruto petrolero cayó en 48 %, reduciéndose la producción petrolera, según la OPEP, de 2,5 millones de barriles diarios en 2013 a 700 mil barriles en abril de este año; cifra más baja de producción en los últimos 70 años. El Fondo Monetario Internacional estima para 2019, una caída adicional del Producto Interno Bruto del 25%; una hiperinflación de 10 millones por ciento; y una tasa de desempleo de 44 por ciento. La Encuesta de Coyuntura del Sector Industrial de CONINDUSTRIA, afiliada de FEDECAMARAS, reporta que, desde 1999, han cerrado 10.000 industrias, pasando de 12,700 a 2,500.

Al primer trimestre del 2019, las industrias operan a un promedio del 18% de su capacidad instalada y sólo el 13% declaran poder subsistir en las condiciones actuales. El empleo disminuyó en el 84% de las empresas, con una pérdida de talento calificado de 27 por ciento. Según la Cámara de la Industria de Alimentos, el consumo alimenticio ha caído en el último año, 65 por ciento. Este colapso económico se originó mucho antes de las sanciones impuestas por algunos países sobre funcionarios del gobierno.

El salario mínimo actual, es de 6,5 dólares al mes. La hiperinflación ha generado una pérdida en el poder adquisitivo del salario de más de 80% en los últimos 2 años. Por ello, no es extraña la altísima migración de venezolanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reportó hace unos días, la migración de más de 4 millones de venezolanos, pudiendo llegar a 5 millones al cierre de 2019. Este éxodo es el mayor de Latinoamérica en los últimos 50 años. Los indicadores sociales explican esta cifra. Al 2018, la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) refleja una tasa de pobreza multidimensional en el 51% de la población. El 80% de los hogares presenta riesgo de inseguridad alimentaria. Sólo la mitad de los niños asisten regularmente a la escuela. Entre 2017 y 2019, se estiman 20.000 muertes infantiles, debido a la crisis, con un descenso en la esperanza de vida al nacer, en 3,5 años. En este entorno, el sector empresarial debe jugar un papel fundamental en la recuperación de Venezuela y en la generación de los empleos del futuro. Pero, para ello, urge rescatar el diálogo social verdadero y responsable para definir políticas que generen un entorno propicio a la inversión y a la sostenibilidad empresarial. La Comisión de Encuesta de la OIT constituye una verdadera esperanza para lograr encauzar el diálogo social en Venezuela, lo cual es urgente para avanzar y solventar la grave crisis política, económica, social y humanitaria que padece la población venezolana y, poder así reinsertar al país en la ruta del progreso y bienestar, mediante un nuevo modelo económico que permita ofrecer condiciones de trabajo decente y de vida digna para todos los venezolanos. Muchas gracias.

Pin It on Pinterest

Share This