“La política no es otra cosa que servicio público y por ello debe verse, analizarse y comprenderse de esa manera. Reivindicar la política es una necesidad. Planificarla es imperioso”. Así lo señaló Luis Daniel Álvarez, doctor en Ciencias Sociales y profesor de la UCV y la UCAB, durante su presentación sobre “Política, planificación y gobierno en Venezuela”, en el marco del programa Escuela de Liderazgo Gremial que desarrolla Fedecámaras en su Campus Virtual Empresarial (CVEF)

Durante las actividades en línea y un foro con los participantes de esta iniciativa de formación, respaldada por la Oficina de Actividades para los Empleadores (ACT/EMP) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señaló que, si bien es cierto que la política es vista de una manera peyorativa y perversa, esta percepción está alejada de la realidad.

Agregó que, si la política es un arte, un oficio, una disciplina o una profesión que tiene que ser reivindicada, hay que hacer énfasis en lo perentorio que resulta fortalecer su programación.

Según Álvarez, el ejercicio de la política pasa por idear mecanismos que lleven a la obtención del fin trazado, basándose en caminos precisos y metodologías claras.

“Es la puesta en práctica del criterio de un bien común, que tiene que entenderse como algo que va más allá de la suma de los bienes personales y particulares”, destacó.

En fin, si queremos ejercer la plena política, la de servir y construir, hay que planificarla y verla como una estructura multidimensional que está llena de variables que no pueden entenderse de manera aislada”, expresó el profesor.

Antecedentes democráticos

Álvarez hizo un recorrido sobre los casos de planificación de políticas en Venezuela a lo largo de la historia, incluso desde la época colonial y durante el período de estabilidad que imperó entre 1958 y 1998.

“El país transitó por unas vías que facilitaron el entendimiento y permitieron, más allá de las diferencias de enfoques que podían privar entre los partidos gobernantes, dar continuidad a ciertas conductas; por ejemplo, lo referente a la política exterior de Venezuela, posicionando con éxito al país como una referencia de su comportamiento en la comunidad internacional”, señaló.

Aprovechó la oportunidad para recordar la importancia que tuvo en su momento el Pacto de Punto Fijo, documento que inspiró acuerdos de gobernabilidad en otras latitudes, y que parte de la necesidad no solo de un gran reconocimiento entre sus actores, sino de la capacidad de trabajar mancomunadamente.

A su juicio, el gran acierto del período democrático venezolano, independientemente de las fallas, fue haber asumido ciertas líneas que debían cubrirse y que se tornaban fundamentales.

Por ello, llevarlas adelante era una tarea de Estado y no de determinado partido político. “El reto de las sociedades es el acuerdo sincero y en Venezuela llegamos a tenerlo”, resaltó.

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