Debemos mantener la supervivencia de las empresas y no sacrificar ni una más

Mar 28, 2020

A casi 15 días de decretada la cuarentena en Venezuela, la empresa privada sigue, a pesar de las adversidades, procurando atender y responder a los requerimientos de la Nación.

Como ya es sabido, el sector productivo representado en Fedecámaras, presentó una serie de requisitos indispensables para seguir operando en las actuales circunstancias. Sin embargo, pese a la emergencia, en momentos en que urge una articulación del Estado en todas sus expresiones, con el sector productivo nacional, la respuesta obtenida fue el anuncio de una serie de medidas que lejos de contribuir, pone en mayor riesgo la existencia de las empresas.

Seguimos produciendo, única y exclusivamente por el tesón y la perseverancia del equipo humano de cada uno de los sectores productivos del país, pero esto en ocasiones no es suficiente. Ahora también tenemos que enfrentarnos a la escasez de combustible, un drama que se repite en todos los estados de Venezuela, sin contar con la precariedad de los servicios públicos como agua, luz, internet, entre otros.

Hasta ahora no contamos con la garantía del combustible necesario para seguir operando con regularidad el abastecimiento de alimentos, medicinas, servicios médicos, entre otros. La alerta de los productores del campo, por ejemplo, no ha recibido respuesta oportuna, situación que pudiera agravar el ya comprometido desenvolvimiento de la cadena alimentaria. La respuesta debe ser más apoyo a la producción nacional y sus canales formales, no solo aumentar el número de Claps.

El Estado debe coordinar junto a la empresa privada y los trabajadores, acciones concretas que garanticen el abastecimiento continuo de los alimentos. Sin alimentos no hay salud, no hay vida. Debemos tener la tranquilidad de que los anaqueles están abastecidos y no sumarle una angustia más al día a día del venezolano, esto solo se logra con el apoyo a los canales directos de producción, transformación, distribución y comercialización del sector productivo nacional.

El planteamiento de flexibilidad tributaria tampoco ha sido atendido. Es evidente la merma de ingresos que, en la situación de emergencia y de cuarentena, va a sufrir todo el empresariado. Sin embargo, no podrá focalizar su flujo de caja a la atención urgente y eficaz de la gente en tiempo de pandemia, pues, en una proporción significativa, deben ser destinados al pago de impuestos nacionales, estadales y municipales. Asimismo, otras propuestas formuladas por el sector empresarial han sido ignoradas.

Los venezolanos requerimos garantías de empleo, una vez superada la crisis sanitaria, por lo que debemos hacer, en conjunto, el mayor esfuerzo para mantener la supervivencia de las empresas y no sacrificar ni una más.

Minimizar las consecuencias del Covid-19 en nuestro país, con una economía ya golpeada producto del modelo político, económico y social, con un Estado con un flujo de caja crítico, con una abismal caída de los precios del petróleo; solo será posible con la participación y articulación de todos; empleadores, trabajadores, iglesias, ONG, gremios profesionales, academias, todos en un movimiento de unidad nacional enfocado en superar la pandemia.

Tenemos que unirnos por un interés común, superar esta emergencia sanitaria, juntos como venezolanos, que quizá hoy, es el único vínculo que nos une y que siempre nos unirá.

Nuestro llamado es a canalizar y concretar la ayuda internacional que tanto requiere el país de manera urgente y activar los mecanismos para garantizar un recto y probo manejo de los recursos. Sin acuerdos políticos, se profundizará la ya dramática situación económica y social que vive Venezuela.

La empresa privada continúa en su afán de producir sin descanso. No sabemos cuánto va a durar esta emergencia, por lo tanto, nuestro llamado es a actuar con responsabilidad, estrategia, entender y asumir esta nueva realidad junto a nuestros trabajadores.

En Fedecámaras seguimos trabajando para ustedes. Nuestro compromiso es con Venezuela.

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