La Confederación Venezolana de Industriales –Conindustriamanifiesta su rechazo a la extensión de la exoneración de aranceles, IVA y otros impuestos, de acuerdo con lo publicado en la G.O. No. 41.911, Decreto No. 4.241, de fecha 30 de junio de 2020.

En la citada normativa, no fueron tomadas en cuenta las diversas reuniones sostenidas entre las instancias correspondientes del Ejecutivo Nacional y los diferentes sub-sectores manufactureros, en las cuales se les alertó sobre lo pernicioso que representa para la industria nacional la prórroga de esta medida, se les ofreció información acerca de cuáles de los productos exonerados de aranceles se fabricaban en el país, y además se les indicaron las necesidades de materia prima requeridas para su elaboración.

El permitir el ingreso al país de estos productos, en condiciones preferenciales con respecto a los que aquí se elaboran, representa una dura estocada contra la ya golpeada producción nacional, con lo cual se sigue fortaleciendo la economía en otras latitudes, en detrimento de nuestro país y su gente.

Ante este panorama, este gremio insiste en elevar ante las autoridades del Ministerio del Poder Popular para la Economía y el Seniat, nuestra solicitud de que los productos elaborados en Venezuela, gocen de los mismos beneficios que les son otorgados a los importados.

La industria venezolana ha visto caer de forma sostenida su producción durante más de 20 años, como consecuencia de la ejecución de políticas económicas erradas e improvisadas, que atacan directamente al sector privado. Esto se refleja en la operatividad de las empresas, que apenas utilizan 18% de su capacidad instalada. Además de que enfrenta condiciones desfavorables, marcadas por la inestabilidad y deficiencia de servicios públicos indispensables como agua, energía eléctrica, conexión a internet y transporte, escasez de combustible, así como voracidad fiscal e impositiva.

A ello se suma el cordón de leyes que mantienen atada parte de la operatividad de las empresas; así como el flagelo de la inseguridad que ataca a nuestro personal e instalaciones.

Esto ocurre además en un contexto en el que la paralización de actividades en el país como consecuencia de la pandemia de la Covid-19, mantiene a las industrias operando al mínimo y en una posición desventajosa que llevará al cierre de más empresas en el país. A diferencia de Venezuela, los gobiernos de otras naciones han procurado garantizar el apoyo y la asistencia financiera a la empresa privada, para mantener con vida su actividad productiva.

No obstante estas difíciles condiciones, los industriales venezolanos siguen batallando diariamente para mantenerse en pie, preservar el empleo y evitar el cierre de más establecimientos industriales.

No olvidemos que la industria nacional, no solo elabora bienes tangibles, también produce bienestar y calidad de vida para miles de familias venezolana.

Fuente: Conindustria

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