El presidente de la Confederación de Industriales de Venezuela, Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, resaltó la importancia de la mesa de diálogo entre el Gobierno y la oposición, como un escenario válido para abordar los cambios políticos que necesita el país.

Consideró sin embargo, que los temas económicos “no tienen la misma velocidad” que aquellos vinculados a los acuerdos políticos, que puedan alcanzarse en torno al referendo revocatorio o anticipo de elecciones presidenciales, entre otros. Señaló que dadas las condiciones de la economía y más específicamente, de la industria manufacturera, de cuyo comportamiento se prevé una caída del 19% del PIB al cierre del año, requieren de “medidas urgentes, ya”.

En el foro Perspectivas 2017 dijo que la economía “está atada directamente al respeto de la Constitución Nacional, funciona dentro del estado de derecho y del debido proceso”.

También, adicionó, la “economía está atada a que los administradores (ministros de la Economía y autoridades del Banco Central de Venezuela, por ejemplo) tengan criterio para manejarla; pero han demostrado no tener conocimiento suficiente” para ello.

Por su parte, el vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, quien fue invitado al encuentro industrial y no asistió, sostuvo que “el tema central más importante de la mesa debe ser el tema económico, lo demás está en la Constitución”, manifestó, durante su participación en el programa radial Dando y Dando, que transmite RNV.

Agregó que debe debatirse el respeto a los precios de los productos comercializados por parte del sector privado. “Si el Presidente aumenta los salarios, amenazan que vienen a aumentar los precios, ahí debe haber un acuerdo de respeto a los precios”.

De regreso a 1998

Olalquiaga se refirió al país, previo a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. “Éramos egoístas como sociedad, porque permitimos que una porción importante de la población ingresase y se mantuviese en la marginalidad. Como sociedad se participa por acción o por omisión”.

Precisó durante su intervención que “al chavismo le debemos reconocer que hizo visibles las necesidades de las clases más desposeídas, e hizo visible cuánto resentimiento se genera cuando una sociedad no crea mecanismos para la superación personal de importantes porciones de su población. Los mecanismos que ha utilizado el chavismo han sido, sin que quepa la menor duda, incorrectos, efímeros e insostenibles. Hoy, nos encontramos de regreso a 1998, con una sociedad empobrecida clamando por un cambio que le permita una mejor vida”.

Propuso entonces el desmontaje de los controles de precios y el establecimiento de subsidios a la población más vulnerable; el desmontaje del control de cambios, levantando inicialmente los controles a la cuenta comercial e, inmediatamente después, los controles a la cuenta de capitales e incentivando a través de política monetaria el mantener una tasa de cambio subvaluada que privilegie la competitividad de lo hecho en Venezuela.

Asimismo indicó la necesidad de “reconstruir el mecanismo de prestaciones sociales para que éste signifique valor real para los trabajadores, sin causar pasivos de largo plazo cuyo costo no sea definido para las empresas”.

Bajo consumo

El economista Jesús Casique destacó en su exposición que Venezuela lleva doce trimestres de contracción económica. Y estimó para 2016 una inflación de 682% y de 1532% en 2017.

Por su parte, el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), Manuel Felipe Larrazábal, indicó que la producción de alimentos en septiembre cayó 20% respecto a igual mes de 2015. Y adelantó que las cifras que manejan para octubre, son más bajas aún.

Comentó en el auditorio que el venezolano debería consumir 30 Kg de alimentos al mes y hoy consume solo 13 Kg al mes.

Fuente: El Universal

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