El costo de la paz: la experiencia colombiana con Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia y ganador de un premio Nobel de Paz, fue tema de análisis y discusión en la 76° Asamblea Anual de Fedecámaras que se realiza desde el martes 4 y hasta el viernes 7 de agosto.

 Santos en una intervención que contó con un distinguido panel de venezolanos, interesados por saber más detalles sobre la mediación en conflictos internos, destacó que una de las condiciones necesarias para alcanzar la paz en cualquier país y durante cualquier guerra, es que los vecinos y la región apoyen el proceso de paz.

Expresó que Colombia a comienzos de los años 90’ estaba en puerta de ser declarado un estado fallido, “una parte de Colombia estaba en manos de los paramilitares, otra tercera parte en manos de la guerrilla y el estado colombiano estaba débil y a la defensiva”, pero logró pasar de ser un estado fallido a ubicarse a la vanguardia de la región en muchos de los indicadores. “Fuimos el país que más redujo la pobreza en los últimos 10 años, logramos bajar la inflación al 3%, logramos crear más de 3 millones de empleos, hicimos una revolución de la infraestructura, entre otras cosas”, expresó el expresidente. 

Añadió que cuando un país quiere salir de los problemas, puede hacerlo, pero para eso hay que perseverar y nunca perder la esperanza.

“Yo tengo mucha fe en que Venezuela va a poder salir del deterioro actual y que tiene una oportunidad de oro porque se va a poder reconstruir”, para ser mucho mejor que antes, indicó.

Reformulación del progreso

En Colombia como en varios países de América Latina, muchas de las bases sobre las cuales se construye el desarrollo, no son lo suficientemente sólidas, “necesitamos economías mucho más compasivas”. Economías que generen mayor bienestar a la población, no solamente riqueza, por eso se necesita una redefinición de lo que quiere decir progreso.

“El progreso no es solamente aumentar el PIB, como el mundo lo ha definido desde hace 60 o 70 años, porque eso no mide la calidad ni el acceso a la salud, tampoco la calidad de la educación, ni los procesos ambientales, ni la equidad”, aseguró. El mundo tiene que aprovechar esta pandemia que desveló toda clase de debilidades estructurales en modelos de desarrollo para poderlos mejorar.

Intervención extranjera en Venezuela

Santos fue muy claro al expresar que ninguna mediación o proceso de transición debe ser determinado por un país extranjero, “a Venezuela no le pueden imponer de afuera ninguna paz, ni ningún modelo de desarrollo”, debe ser producto de los propios venezolanos.

Lo que necesita Venezuela se logra dialogando y encontrando los comunes denominadores que permitan a las dos partes, ponerse de acuerdo y alcanzar una transición pacífica, expresó.

“Venezuela no ha sufrido la violencia que ha sufrido Colombia”. Para Santos es imperativo evitar a toda costa una transición violenta y Venezuela lo va a lograr con la colaboración de las partes.

Ante una intervención militar extranjera, manifestó que sería devastador para el país. “Venezuela no es Panamá ni es Granada, es un país grande y serio. Las muertes serían innumerables y las heridas que dejaría como secuela, entre América Latina y Estados Unidos, tardarán generaciones en curarse”.

Durante la intervención de Juan Manuel Santos, moderada por el periodista Nelson Bocaranda, participaron Gerardo Blyde, abogado constitucionalista; María Eugenia Mosquera, fundadora y directora de Vale TV y Ricardo Cusanno, presidente de Fedecámaras.

Cómo vencer la desconfianza mutua en un proceso de negociación

La confianza en una negociación depende de pequeños gestos que van creciendo, indicó Santos. Gestos que pueden definir si el proceso continúa o debe finalizar. Estos gestos son determinados por la disposición de las partes de arriesgar. 

El líder político destacó que las comunicaciones en un proceso de negociación son muy difíciles de manejar. Recomienda que los involucrados hagan la mayor parte del proceso en confidencialidad y cuando esté maduro es cuando se debe hacerse público. “La guerra no se termina hasta que exista un acuerdo y nada está acordado hasta que todo esté acordado”, aseguró. 

“En la mente de quienes no quieren negociar hoy, hay grandes preocupaciones sobre donde van a estar en el futuro, por eso se debe llegar a un puente de oro, que permita alcanzar la transición, porque les toca hacer el balance, y pensar que les va mejor negociando que quedarse donde están”.

María Eugenia Mosquera, directora y fundadora de Vale TV, afirmó que la democracia, la libertad y la paz, no están garantizadas en ningún lugar del mundo”.  

Costo de una negociación de paz

En una negociación hay que marcar un límite y saber cuánto hay que sacrificar para conseguir la paz. En cualquier resolución de un conflicto siempre existirán grupos inconformes.

“Estos sacrificios en la negociación son productos muy pequeños, frente a los riesgos de continuar una guerra o un conflicto durante años”.  Según Santos no es impunidad, las condenas son menores y se corren más riesgos, pero estar en paz es mucho mejor que estar en guerra.

“Una cosa es firmar la paz y otra más larga y difícil es construir la paz”, afirmó Santos.

Empresarios en un proceso de diálogo para la paz

Para Juan Manuel Santos, el rol que juegan los empresarios es crear las condiciones para que las empresas y los gremios puedan prosperar, pero limitarse a eso y no formar parte de la política del proceso, porque los resultados pueden ser contraproducentes.

Destacó la necesidad de perseverar, perseverar y nunca perder la esperanza. “No hay conflicto que no tenga solución”, reiteró.

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