Tras el estrepitoso aumento en el precio de la cerveza el sector ha declarado altísimas pérdidas. Sin embargo, guardan esperanzas en diciembre.

Douglas Sánchez, presidente de la Cámara de Licoreros de Lara, señaló que el sector está muy cerca de cerrar las santamarías, esta vez de manera definitiva. No obstante, aprecian con suma esperanza la temporada decembrina y esperan que sea una época de leve recuperación para al menos mantener los expendios abiertos.

Apuntó que la caída del sector se agudizó en julio con el incremento en el valor de la caja de cerveza, que actualmente se puede adquirir por más de Bs. 9.000. A principio de año el precio al público era de Bs. 3.000.

Solían depender 85% de la venta de ésta, por lo cual el referido incremento generó un pérdidas de hasta más del 60%, con respecto a periodos anteriores, cuyas cifras también se mostraban afectadas por la crisis.

Corregir la inflación

Reconocen que la caída en las ventas se debe también a la comprometida situación económica del venezolano, que entre sus gastos debe priorizar la compra de alimentos y otros, por encima de los gastos en esparcimiento y con eso de licor.

Con escepticismo e incertidumbre esperan diciembre y formulan un llamado al Gobierno nacional para que adopte políticas económicas que controlen la inflación y devuelvan el poder de compra al venezolano.

Cambió el paladar larense

Sánchez sostiene que el paladar del larense ha mostrado cambios en la selección del licor, con base en la disposición económica.

Si bien en temporadas anteriores la proporción de ventas era 85% cerveza y 15% el resto de los licores, ahora es 60% la bebida de cebada y 40% los otros. La selección actual se basa en rones de cuatro años de añejamiento, cuyo valor oscila entre Bs. 6.000 y Bs. 8.000; cocuy de penca, que se vende entre Bs. 2.000 y Bs. 3.000; y sangría que se puede encontrar en el mercado por más de Bs. 4.500.

A esto sumó que la compra de los mencionados productos también es limitada en cantidad, basado en el poder adquisitivo.

Las bebidas importadas han prácticamente “desaparecido” de la oferta local y solo se aprecian en unos pocos bodegones.

Severas limitaciones

Sánchez señaló que las empresas cerveceras han eliminado las ventas directas, motivado a la caída de las comercializaciones, transfiriendo las grandes licorerías a los franquiciados, que ahora despachan 50 cajas de cerveza a quienes anteriormente recibían hasta 400 en una semana. A pesar del limitado despacho, no logran vender la totalidad de éste.

Manifestó que múltiples negocios han cerrado y los que se mantienen abiertos lo hacen por tratarse de pequeñas empresas familiares, razón por la cual han logrado palear la situación.

Formuló un llamado a los demás miembros de la cámara y al sector en general a diversificar las ventas, a fin de mantenerse activos y abiertos, mientras esperan que las condiciones económicas mejores.

Fuente: El Impulso

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