La escasez se debe a la baja producción empresarial en el país debido a los controles del gobierno, aseguró Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras. Para el cierre del tercer trimestre del año las empresas están operando a 40% de su capacidad instalada, por lo que es normal encontrarse con un gran desabastecimiento en los comercios. “La situación pinta peor que el año pasado, porque se ha dejado de producir 60%. Por eso es que los anaqueles están en la situación actual”, expresó.

Para el inicio del 2017 no brinda buenas noticias. “El sector primario trabaja en pésimas condiciones, no tenemos planificación para adquirir la materia prima, continúan los ataques y la inflación nos sigue afectando”, indicó. En este sentido, estima que para el año que viene los ciclos de siembra en el campo ya están comprometidos, puesto que no hay forma de planificarlos debido a las fallas en los suministros, la inseguridad que afecta a los agropecuarios y los constantes cortes de luz. “Tendrá un impacto directo en la posibilidad de conseguir alimentos”, añadió.

El directivo consideró que si el Ejecutivo no aplica las medidas estructurales necesarias, este año cerrará con un panorama sombrío. “Las disposiciones a tomar deben ser urgentes y abordar temas estructurales. El gobierno solo toma medidas graduales que son pañitos calientes porque atacan situaciones puntuales. Desde Miraflores solo resuelven individualidades”, dijo.

Las pequeñas y medianas empresas han sido las más golpeadas por la crisis económica. Ya en 2014 Martínez señaló que la recesión había paralizado el aparato productivo. Ahora reiteró que en los últimos 14 años han cerrado 400.000 pequeñas y medianas empresas en el país. “Antes existían entre 700.000 y 750.000 compañías de este tipo, pero ahora la cifra se ha reducido a entre 300.000 y 350.000”. Alertó que los cierres responden a la falta de confianza en el aparato productivo y económico.

Las clausuras no son solo alarmantes por su cantidad y por la pérdida de capacidad productiva en Venezuela, sino también por el número de empleos que se han perdido. “Cada pequeña o mediana empresa tiene entre 5 y 10 trabajadores, lo que significa que en este período de tiempo se han perdido entre 2 millones y 4 millones de puestos de trabajo”, calculó Martínez.

Cada puesto que se pierde en el sector privado pasa a engrosar la economía informal, agregó. De acuerdo a sus cálculos, el sector informal ya supera a los sectores privado y público. “En el sector privado existen entre 5 y 6 millones de empleos, en el público entre 2,4 o 2,5 millones y el informal hay entre 6 millones y 6,5 millones de trabajadores”.

Fuente: El Nacional

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