En las últimas semanas hemos visto cómo, día a día, han empeorado las condiciones en que viven los portugueseños, por dos factores ya comunes y que han sido denunciados en reiteradas oportunidades: la crisis que ha causado el desabastecimiento de gasolina y gasoil, y las constantes fallas eléctricas que se registran a cada hora y no han cesado desde hace una semana, ambas responsabilidad del Ejecutivo nacional, y que no solo van en detrimento del comercio, sino también de la prestación de servicios, la vida laboral, estudiantil y hasta familiar de cada ciudadano.

Las largas colas que se observan en las estaciones de servicio, evidencian la patética realidad que hace más de un mes se ha venido presentando y se ha agudizado progresivamente en el centroccidente del país, principalmente en Portuguesa, Lara, Barinas y estados andinos como Táchira y Mérida.

En el caso de Portuguesa, vemos como, debido al racionamiento en el expendio de gasolina, los ciudadanos amanecen o pasan hasta tres y cuatro horas en cola para poder surtir sus vehículos de combustible, exponiendo hasta su integridad física, pues están a merced de la delincuencia.

Esta situación mantiene paralizado varios sectores de la entidad, que son importantes para el desarrollo de todo el país. Vemos afectado no solo el transporte público, sino también las plantas termoeléctricas, la industria de alimentos que necesita carburantes, aceites y gasoil para sus maquinarias y equipos, y las actividades cotidianas de los portugueseños como el traslado a sus puestos de trabajo o la movilización de los hijos a las escuelas, que se han convertido en una “odisea” por la falta de gasolina para los vehículos.

Asimismo, nos preocupa como la falta de gasolina ha devenido en una suerte de “mercado negro”, uno de los vicios más predominantes de este modelo político. Hemos observado la venta del combustible de forma informal.

Es paradójico que en un país petrolero se racione el combustible y, ante esta situación, el Gobierno es quien tiene que buscar una solución y no agudizar más los problemas de los ciudadanos.

Con respeto a los cortes de electricidad, los principales afectados son los comerciantes de carnicerías, charcuterías, ventas de comidas y bebidas, que tienen en riesgo sus productos por las fallas en el servicio, al interrumpírserles su línea de refrigeración. También los ciudadanos pierden sus electrodomésticos, con los repentinos apagones y “bajas de luz”.

Desde Fedecámaras Portuguesa, manifestamos nuestra preocupación por estas dos situaciones que son la consecuencia de la falta de capacitación e inversión, y del centralismo y estatismo. Exhortamos a las autoridades a dar una explicación sobre el hecho, buscar soluciones y evitar más calamidades al pueblo venezolano.

 

Fuente: Fedecámaras Portuguesa

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