En Venezuela en estos momentos tenemos un Estado quebrado, negligente y además con la tozudez de continuar haciendo las cosas por igual, afirma el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, quien advierte que esto nos coloca en una situación, de que, para el primer trimestre del año 2020, “estaremos añorando el 2019”.

Ratifica que en los últimos 20 años se ha destruido el 60% del aparato productivo nacional, las pocas empresas que aún siguen de pie, están trabajando a menos de un 20% de su capacidad instalada y ahora se pretende poner a pagar a las universidades privadas el Impuesto a los Grandes Patrimonios.

Ante los actuales escenarios, se impone un pacto de gobernabilidad, donde se pongan de acuerdo estos dos grupos, abracen en el pacto a la mayor cantidad de gente, que haya la menor cantidad de excluidos para que se evite ese espíritu de venganza y de revanchismo, y podamos todos trabajar por un mismo objetivo, sin importar las diferencias políticas, religiosas o
de cualquier otro tipo.

Escenario actual

En 1998 había en el país 620.000 empresas, las últimas cifras oficiales en el 2014 quedaban 330.000, un estudio probado refleja que en el 2018 solo había 250.000, esto evidencia que hoy hay 60% menos de las empresas que había y que se han perdido en estos 20 años; si empiezas a decantar, recordamos que éramos autosuficientes en el sector primario para café, maíz, azúcar, arroz, cacao y otra gran cantidad de productos, que compensabas con algo de importación eventualmente, pero en todo caso eras auto suficiente, señala el presidente de Fedecámaras.

“Entonces tenemos un Estado quebrado, negligente y además con la tozudez de continuar haciendo las cosas por igual. Esto nos pone en un 2020, donde posiblemente, espero equivocarme, espero que se den las condiciones para que esto no ocurra, pero a lo mejor a mediados de marzo del año próximo, cuando me pregunten sobre la evaluación del primer trimestre, a lo mejor
responda, añoramos el 2019”.

El futuro muy poco alentador

Advierte que los escenarios para el futuro, no son nada alentadores, porque no están dadas las condiciones para que haya optimismo; sin embargo, expresa que los empresarios que siguen operando y haciendo esfuerzo para mantenerse en el mercado, lo hacen por realidades personales.

Urge la estabilidad política

Por otra parte, el presidente de Fedecámaras advierte que la única forma de poder proyectar al sector privado, poder rescatar la inversión, tener nuevamente acceso al crédito, tanto para la producción como para el consumo, que los bancos vuelvan a estar fuertes y estables, que se vuelva a tener credibilidad en los mercados financieros internacionales, es con una estabilidad política que presuma, que sea presuntuosa de constitucionalidad, de los preceptos que están establecidos en nuestra Carta Magna, y que entonces se traduzcan en institucionalidad, y eso en estos momentos no está dado, porque los principales socios comerciales como proveedores o importadores, no confían en quienes tienen las riendas del poder desde hace veinte años.

“Pero hay otra realidad, que a quien se reconoce, no tiene la viabilidad para actuar, entonces se impone un pacto de gobernabilidad, donde se pongan de acuerdo estos dos grupos, abracen en el pacto a la mayor cantidad de gente, que haya la menor cantidad de excluidos para que se vite ese espíritu de venganza y de revanchismo y podamos todos trabajar por un mismo objetivo, sin importar las diferencias.

Sobre la posibilidad de que las empresas que aún están operativas, acepten un pacto de gobernabilidad entre gobierno y oposición, señaló muchas de las empresas que cerraron y las que aún se mantienen, en una nueva Venezuela estandarizadas y estructuradas sobre la base de la competitividad, de las fortalezas y no de las dádivas y de los subsidios, posiblemente no prevalezcan, porque no son competitivas.

Ratificó que la empresa privada para tener viabilidad necesita confianza, para atraer inversiones, y esa inversión se da en un ambiente donde quepan opositores, chavistas, militares, distintas religiones; sin embargo, lo que no puede caber, son grupos irregulares, economías subterráneas, sustentadas en el no pago de impuestos.

Fuente: El Impulso

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