La Asamblea Anual 75° de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras), desarrollada en el Paraninfo Luisa Rodríguez de Mendoza de la Universidad Metropolitana (Unimet), contó con la participación del rector de dicha casa de estudios, Benjamín Sharifker, como expositor del tema “Enrumbar a Venezuela a la sociedad del conocimiento”.

“Hoy en día estamos viviendo la sociedad del conocimiento, existe una correlación uno a uno entre producción de conocimiento y producción de bienestar y valor”, sostuvo.

En este sentido, explicó que, “los países que producen conocimiento, son países que generan crecimiento económico, por el contrario, los países que no producen conocimiento son países que no generan crecimiento económico”.

Destacó cifras del 2017 de un estudio realizado por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología referentes a la inversión en investigación y desarrollo en relación al Producto Interno Bruto (PIB) de distintos países del mundo, donde Venezuela apenas marca el 0,32%. “Un país que tiene un bajo PIB, tiene una baja producción de conocimiento”, aseveró.

Consecuentemente, indagó en qué dedican su tiempo y esfuerzo los investigadores de distintos países del mundo, es decir, la relación de estos en empresas con respecto a otro tipo de sectores investigativos como el gubernamental o educativo. Según indicadores del texto Ciencia, Tecnología e Innovación en América Latina y el Caribe, BID del año 2011, “en Venezuela hay muy pocos investigadores en empresas. La investigación que se hace, es por nada con interés de producir”.

Asimismo, “tampoco producimos Doctorados, en el país hay un Doctor por un millón de habitantes”. Por lo tanto, Sharifker dijo que, “nuestra tasa de producción de capacidades para hacer investigación y que esta nutra y genere producción es prácticamente nula; no estamos produciendo personas, esas son cifras del 2015 que deben estar aun más afectadas por la migración masiva del momento”.

De esta manera, destacó que, “para tener capacidad, tenemos que tener personas capaces”, para aprender a conocer, a hacer la transición de habilidades hacia competencias, la “desmaterialización” del trabajo, innovar y emprender; a vivir juntos descubriendo a los otros y trabajando tras objetivos comunes y aprender a ser. “Estos son criterios de 1996 cuando todavía no se había inventado el termino cuarta revolución tecnológica, y no se había descubierto las tecnologías convergentes que existen actualmente”, expuso.

El rector de la Unimet, continuó que, “para cumplir capacidades hay que tener instituciones que sean capaces de dar respuesta al momento actual de una nueva realidad, en donde no es el acceso a materias primas lo que da riqueza a las naciones o da razón de ser de los imperios, sino el acceso a mercados, información, conocimiento e innovación”.

Manifestó no saber cuál sería la respuesta social a esta transformación que estamos viviendo en el siglo XXI; pero, “lo que sí sabemos, es que vamos a necesitar la inclusión”. “No puede haber personas en el mundo que, para que el mundo pueda desarrollarse, queden excluidos de esta revolución de la información, del conocimiento que está ocurriendo”, agregó.

A su juicio, en Venezuela hay 2 oportunidades para su reconstrucción:

  1. La riqueza geográfica.
  2. Los conocimientos adquiridos por la diáspora.

En resumen, hay que formar personas, producir generando conocimientos y erigir instituciones. “Desde el punto de vista de la producción, es conocer de ciencias, entender de humanidades, valorar las artes y construir tecnologías”.

“Hacen falta decisiones, darse cuenta que hay que hacer algo”, para enrumbar a Venezuela a la sociedad del conocimiento, culminó.

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