La gran crisis económica no solo golpea cada vez más fuerte los bolsillos de los venezolanos, sino también a la empresa privada que día a día luchan para subsistir y evitar cerrar sus puertas al público.

“Las empresas hacen lo mismo que todos los venezolanos. Empiezan a limitarse en producción, en consumo de algún tipo de producto, y eso lleva a sectores como en el caso del turismo, a que cierren sus unidades de producción porque sencillamente no las pueden mantener abiertas”, aseguró Ricardo Cusanno, primer vicepresidente de Fedecámaras.

A pesar de que la empresa privada continúa realizando grandes esfuerzos para subsistir en medio de esta situación, el gremialista indicó que entre las políticas públicas asfixiantes y el entorno nacional e internacional, los sectores productivos del país no van a poder sostenerse para siempre en esta crisis, hecho que afecta no solo a los propietarios, sino también a sus trabajadores.

También, resaltó que quienes han promovido esta situación siguen creyendo que con la implementación de más controles y más políticas van a lograr solucionarla, sin embargo, solo se profundizará cada vez más.

“Aquí hace falta un cambio de modelo estructural. Aquí no es única y exclusivamente la unificación cambiaria o el diálogo tripartito para la construcción de políticas laborales que sean beneficiosas, aquí tiene que ser un plan integral, donde se ataque la política monetaria, fiscal, los incentivos para las reactivaciones de las empresas donde tengamos unas políticas laborales construidas de la mano de los tres actores: trabajadores, empresarios y sector público, acompañada de una readecuación de todo el estamento legal”, señaló Cusanno.

Con tan solo un tercio de la capacidad instalada del sector industrial produciendo, el empresario aseguró que todavía hay ciertos productos en los anaqueles porque la inflación ha golpeado tanto al poder adquisitivo del ciudadano que simplemente hoy se vende menos, no solo porque hay menos productos, sino porque no hay capacidad de compra.

“Es necesario atacar la crisis económica, la crisis humanitaria, las políticas públicas que cambien el sistema y el modelo económico para que esto no siga existiendo”, mencionó.

El primer vicepresidente de Fedecámaras afirmó que se encuentran a favor de generar incentivos y beneficios dentro de la empresa privada para que el trabajador vea bien retribuido su trabajo, pero que observando los últimos 10 aumentos salariales en el país, se ha visto cómo los sindicatos, los trabajadores y a la ciudadanía no están contentos con los incrementos salariales porque no les solucionan sus deficiencias en cuanto a calidad de vida.

“Lo más seguro es que tengamos un nuevo incremento salarial no consultado, no delineado en una política macroeconómica y que sencillamente se convierta en sal y agua porque no está soportado con medidas y políticas públicas que lo hagan vigente en el tiempo”, expresó.

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