74° Asamblea Anual de Fedecámaras

Acto de Instalación

Buenas tardes.

Iniciamos esta septuagésima cuarta asamblea de Fedecámaras en el marco de la mayor crisis, política, económica y social que Venezuela registre en su historia contemporánea.

Un país petrolero sumergido en un proceso hiperinflacionario inédito y en pleno desarrollo, un país donde el gobierno nacional en lugar de atacar las causas de los problemas, los repite y los multiplica. Un país que sufre, como nunca pensó que podría sufrir, por las causas de un modelo corrupto y destructivo que lo que busca es perpetuarse en el poder a toda costa.

Cuando analizamos con detenimiento la magnitud de la crisis de Venezuela, nos encontramos con que el Producto Interno Bruto del país por habitante ha caído en un 45,8% en los últimos 5 años, colocando nuestra producción per cápita a los mismos niveles de la década de los 50, causa fundamental del fuerte nivel de desabastecimiento que los venezolanos sufrimos en la actualidad.

La misma tragedia observamos en la producción petrolera. Nuestra producción por habitante es similar a la que teníamos en 1927, únicamente 16 barriles por habitante, cuando llegamos a tener más de 150 barriles por habitante previo al período de nacionalización de la industria.

Esta realidad demuestra el colapso del modelo económico impuesto, que como consecuencia más clara y dramática lo refleja la encuesta ENCOVI. En este estudio se indica que para 2017 la pobreza llegó al 91,3% de la población y ubicó al 65,8% de la población en pobreza extrema, resultados que seguramente se agravarán de forma significativa este año.

Estas dramáticas cifras de caída pronunciada de la producción del país se observan de igual manera de forma transversal en los 15 sectores económicos que hacen vida en Fedecámaras, desde el sector primario hasta el sector terciario de la economía. Destrucción que se ve igualmente reflejada en todos los estados de Venezuela, tan urgidos de inversión y actividad económica.

La grave crisis económica que vivimos, consecuencia del modelo económico impuesto, se agudiza por la inestabilidad política y la inseguridad jurídica.

Estamos en un país donde no existe separación de los poderes públicos, donde el gobierno y el Estado se confunden en una sola figura, donde la Asamblea Nacional, legítimamente electa por más del 65% de la población, no es reconocida por los otros cuatro poderes del Estado y donde se impone una Asamblea Nacional Constituyente sin cumplir con la normativa constitucional, usurpando las funciones del Poder Legislativo. La Asamblea Nacional Constituyente, no reconocida por la comunidad nacional ni internacional, convocó de forma ilegítima a elecciones sin las garantías y sin la debida supervisión; para ratificar así la permanencia de los factores de poder que nos han llevado hasta la grave situación que hoy sufrimos.

Bajo esta trágica realidad es imposible lograr la confianza necesaria para que Venezuela pueda insertarse en un proceso que nos lleve al progreso y bienestar para todos los venezolanos.

Esta compleja situación no ha impedido, más bien ha motivado, a que Fedecámaras fortalezca su vinculación y articulación con múltiples factores de la sociedad civil, y genere continuos estudios y propuestas que nos permitan superar los desafíos que tenemos por delante y ofrecer soluciones a la grave crisis que sufrimos. Propuestas reflejadas en documentos históricos como la “Carta de Mérida” y la “Carta de Maracaibo” aprobadas en   1962 y 1980, en las que se definía el pensamiento del sector empresarial para buscar soluciones a los problemas fundamentales en materia económica y social.   Documentos más recientes tales como “Compromiso con Venezuela” en el que ya en 2014 advertíamos sobre la grave crisis que comenzaba a profundizarse y se realizaron propuestas concretas tanto de forma transversal para la economía como de forma sectorial.

En  2015 profundizamos dichas propuestas con el documento “Compromiso en Libertad” y el año pasado se publicó el documento “Somos empresarios, somos futuro”, en lo que se ratificó la importancia del empresario en la búsqueda del progreso y bienestar del país.

En todos estos documentos hemos insistido de forma sostenida en la necesidad impostergable de sustituir el modelo político, económico y social del país, el cual ha generado dramáticos impactos sociales en nuestra población.

Esta labor no cesa y de hecho continuamos avanzándola mediante un estudio que está en pleno desarrollo con el apoyo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Este análisis tiene como propósito determinar las necesidades y potencialidades de sectores como el agrícola, agropecuario, transformación de alimentos,  industrial, comercio y servicios, minería, ciencia y tecnología, construcción y turismo.

Las propuestas que ha realizado la institución durante años han sido fundamentales, pero obviamente no suficientes para persuadir y convencer al Gobierno y a la dirigencia política de la urgente necesidad de un cambio de modelo. No ha existido voluntad política para rectificar y por el contrario la ideología es la que ha privado, agravando los mismos errores o la misma estrategia destructiva que se repiten una y otra vez.

Para poder salir de este ciclo perverso que destruye la calidad de vida de todos los venezolanos, se requiere un cambio político en democracia, que tenga como punto de inicio construir una visión compartida de país, que nos congregue y cohesione a todos, basada en sólidos principios democráticos, separación de los poderes públicos, libertades económicas y seguridad jurídica, con un compromiso serio de profunda solidaridad social.

Esta visión debe ir alineada con claras y urgentes estrategias y acciones para salir de la grave crisis que sufrimos todos los venezolanos.

Para ello es fundamental la unión de todos los actores de la sociedad ante una misma visión de país.

Mucho se ha hecho para formularla, existen múltiples propuestas tanto de actores políticos como sociales, pero de forma aislada y sin la articulación social necesaria.

Exhortamos a todos los actores sociales organizados a trabajar con urgencia para lograr esa tan anhelada visión de país, que nos permita superar los desafíos con propuestas que le transmitan a esa sociedad que demanda cambios, que SÍ tenemos solución, que SÍ se puede mejorar su calidad de vida, que SÍ puede volver a aspirar a tener un trabajo digno y bien remunerado, con empresas sustentables que le ofrezcan oportunidades y generen producción y bienestar.

En Fedecámaras, estamos convencidos de que ese país que aspiramos, podemos lograrlo con el trabajo y esfuerzo de todos. Este llamado es urgente. Es ineludible la cohesión de todos para movernos en una misma dirección hacia esa visión de país.

Los actores políticos partidistas, que creen en la incuestionable necesidad de cambiar el modelo actual, deben asumir de una vez por todas, una unión verdadera para liderar con presencia activa y voz firme el cambio, generando las acciones concretas que los ciudadanos venezolanos les reclaman con urgencia.

No podemos seguir permitiendo que los ciudadanos venezolanos continúen cayendo en la desesperación y busquen salir del país, como única opción para lograr una mejor calidad de vida para sus familias.

Debemos redoblar los esfuerzos para reconstruir la Venezuela que merecemos. Una nación próspera, con progreso y bienestar para todos, basada en el trabajo productivo, que genere estabilidad y crecimiento, en un marco de principios y valores éticos y morales sólidos. Un país que le dé a cada ciudadano las oportunidades para alcanzar sus aspiraciones sin que tenga que depender de las dádivas y el tutelaje de un Estado que ha demostrado ser ineficaz, incapaz de generar credibilidad y confianza, que es intervencionista en extremo, y cuyo objetivo es la destrucción total y sustitución del aparato productivo privado.

Por eso Fedecámaras, cumpliendo con su misión, reitera constantemente la necesidad de un entorno político, económico y social adecuado, como vía para alcanzar un desarrollo creciente y sostenido.

Fedecámaras continúa comprometida con el progreso del país en democracia, en el que las libertades individuales sean el marco del modelo de desarrollo; donde se garantice educación de calidad que le permita a todos los ciudadanos desarrollar sus potencialidades; donde la inversión privada sea la palanca de un crecimiento sostenido; en  el que el Estado se dedique a crear un marco jurídico que brinde seguridad y confianza a todos los actores sociales y se enfoque en solucionar los graves problemas de la salud y los servicios que sufre la población y que son de su estricta competencia.

Fedecámaras continúa comprometido con alcanzar una Venezuela donde la separación de poderes públicos cree los balances necesarios para no reincidir en las expresiones autoritarias que hoy vivimos. En la que el sistema judicial garantice los derechos ciudadanos a todos por igual. En la que el comportamiento ético y moral de todos sea la base de nuestro actuar cotidiano. Donde cada ciudadano, pueda emprender sus ideas y proyectos sin más limitaciones que las que contemple un marco legal claro y promotor de la libre iniciativa.

En resumen, un país de progreso y bienestar.

Insistimos, esto será posible si TODOS, repito TODOS, unidos, trabajamos para lograrlo.

¡Ya no tenemos más tiempo que perder!

Caracas, 3 de julio 2018

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