En agosto de 2015 el presidente Nicolás Maduro decretó el cierre de la frontera colombo-venezolana. Desde entonces, la dinámica política, cultural pero sobre todo la económica se vio seriamente impactada. En septiembre, Maduro extendió el Estado de Excepción en diez municipios del estado Táchira, así como la restricción del paso hacia Colombia por los estados Zulia y Apure.

Las imágenes del pasado domingo, cuando se reanudó el paso por la frontera desde Táchira hasta el departamento Norte de Santander, de 6 de la mañana a 6 de la tarde, y que mostraron a miles de venezolanos en supermercados para abastecerse de productos de primera necesidad, es la consecuencias más clara del impacto negativo, en lo económico y político, que produjo la medida desde 2015, con el precedente ineludible de las acciones de 500 mujeres que rompieron un cordón militar y cruzaron la frontera para adquirir alimentos, días previos al restablecimiento del paso.

Pérdidas económicas
La medida del cierre fronterizo, que abarcaba ya casi un año, afectó a miles de comerciantes que hacían vida en los estados cercanos a la frontera. Muchos se vieron obligados a cerrar sus establecimientos al disminuir el volumen de ventas y, a pesar de que no hay cifras oficiales de cuántos comerciantes formales pudieron haber optado por esa medida, Táchira y Cúcuta presentaban, según especialistas, una dinámica de movilización poblacional de suma importancia en Latinoamérica. El cierre del paso, para erradicar el contrabando de extracción, no solo afectaba a las personas de este lado de la frontera.

Según diversos especialistas y economistas, el cierre de la frontera impactaría la depreciación del bolívar en pesos, algo que incrementaría posibles incentivos para el contrabando en la región. Por otra parte, hasta 2006 Venezuela fue el segundo socio comercial de Colombia luego de Estados Unidos. Asimismo, cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, destacadas por diversos economistas, indicaban que las exportaciones de Venezuela hacia Colombia cayeron 82% entre 1998 y 2014.

El diputado a la Asamblea Nacional y economista, Angel Alvarado, la apertura de la frontera con Colombia representaría una solución a corto plazo para resolver desabastecimiento en canales de producción.

“Hoy los anaqueles de los comercios y las despensas de los venezolanos están vacíos mientras que los bolsillos de los mafiosos están cada vez más llenos. En Colombia hay comida porque se respeta la actividad comercial y se respeta la propiedad. No hay control de cambio ni regulaciones de precios”.

Por su parte, el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, precisó que lo que se estableció el domingo no es posible catalogarlo como corredor humanitario.

“Aquí no hay una crisis humanitaria como lo quieren hacer ver los organismos internacionales. Si los venezolanos y venezolanas quisieran a Venezuela y tuvieran una crisis humanitaria, no pasarían comida a otro país”, y añadió que el restablecimiento del paso solo contemplaba asuntos laborales, académicos, turísticos y comerciales, enmarcados en el tratado de Tonchala.

Daniel Aguilar, presidente de Fedecámaras Tachira, dijo que no había justificación alguna para ejecutar medidas de cierres fronterizos.

“Las decisiones unilaterales del Gobierno trajeron más hambre y miseria, se alegó acabar con el contrabando y con la delincuencia y no han podido. No han entendido la situación crítica y es que han destruido el aparato manufacturero. No se justifica el cierre de los puentes fronterizos porque por allí era que se hacia el comercio legal”, indicó Aguilar en una entrevista radial.

Incremento de ventas en un día
Según reseñara AFP, al cierre de la jornada del domingo tras la apertura del paso por la frontera, la directora de la Federación Nacional de Comerciantes en Norte de Santander, Gladys Navarro, indicó que “lo que vendió el comercio en la ciudad (Cúcuta) fue tres veces de lo que puede estar vendiendo en un día domingo normal” en el que solo se abastece al “mercado local”.

Por su parte, William Villamizar, gobernador del departamento de Norte de Santander, dijo que aproximadamente unas 35.000 personas pasaron por el corredor humanitario para abastecerse, no solo con productos de primera necesidad, algunos hasta aprovecharon para adquirir repuestos para caros, tal y como lo reseñaran diversos medios nacionales.
“Gracias por esta acogida que nos están dando, el pueblo de Venezuela en este momento tiene una grave situación humanitaria de (escasez de) medicinas, de comida, de productos básicos”, indicaría a AFP uno de los habitantes de la localidad fronteriza de Ureña.

La escasez de alimento y medicinas alcanza, según cifras de organizaciones privadas, 80%, lo que propició el paso frenético por la frontera hacía Cúcuta una vez que las autoridades implementaron la reanudación del paso por el denominado corredor humanitario por 12 horas.

Notoriedad internacional
Medios como El Tiempo de Bogotá, que dedicó su editorial de este lunes a lo que fue la situación que se desarrolló tras la apertura de la frontera por 12 horas, constituye un hecho de clara relevancia regional, sobre todo si se considera un contexto ineludible en la actualidad para el Estado venezolano como es el aplazamiento de la presidencia pro témpore del Mercosur aún sin definir, como parte de la propuestas de Paraguay y Brasil, que se opusieron a que Venezuela asumiera la presidencia del bloque, entre otras cosas por cuestionar el talante democrático del Estado venezolano.

Fuente: Analítica

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