El presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, ha advertido en diversas oportunidades que la crisis que esta viviendo el país actualmente solo puede ser revertida con una economía de libre mercado que implique diversas flexibilizaciones a ser hechas por el Ejecutivo, contempladas en el proyecto de Ley de Producción Nacional.

En una mesa de análisis realizada por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), Olalquiaga acotó que la ley de producción nacional debería ser complementada con otras leyes. “Tiene que haber una reforma de la ley del código fiscal, una reforma a la ley de privatización, ley del trabajo y tiene que haber una reforma a la ley de ciencia y tecnología”.

Dijo que mientras nos mantengamos con esta tasa de inflación real que está entre 500% y 1000% es muy difícil tener un poder adquisitivo real y sostenible en el tiempo. “Mientras que no tengamos un flujo de divisas regular entrando a Venezuela que se pueda destinar a la compensación de la balanza comercial y no tengamos un parque industrial que pueda sustituir muchas de las importaciones a las cuales recurrir como consecuencia de la destrucción del sector empresarial, es muy difícil restablecer variables de libertad plena”.

El representante industrial explicó que esta ley es un proyecto transitorio por lo tanto, no aborda el desmontaje de muchos de los controles sino que aborda el hecho de poder convivir con ellos en un entorno de mayor flexibilidad. “El caso del control de cambio no aboga por el desmontaje del mismo, sino porque se abra un mercado paralelo legítimo para que se pueda operar en todos aquellos productos que no sean de primera necesidad, de manera que puedan pasar a una economía más liberada”, destacó.

Agregó también que esto conllevaría a montar transitoriamente un esquema de subsidio directo que no es inusual porque ya muchos países lo han hecho, “pero que el subsidio recaiga sobre las personas que realmente lo requiera, con la extensión de tiempo y de productos que se necesite, y una vez que la economía comience a corregirse se puede dar inicio al desmontaje de esta ley que aboga especialmente porque haya un estado de derecho, leyes claras y que se cumplan las fiscalizaciones, procedimientos normales a cumplir por parte dedel Ejecutivo Nacional”.

Indicó que “no es una ley que todos quisiéramos tener como economía de mercado, pero no se puede pasar de altísimas distorsiones como las actuales, a una economía plena del mercado”.

A juicio de Olalquiaga, esta situación tardará el tiempo que la economía se demore en recuperar la estabilidad en las variables macroeconómicas y lo que la industria se tarde en recuperar su capacidad de producción, para poder empezar a sustituir importaciones y generar puestos de trabajo con salarios sostenibles en el tiempo.

Replanteamiento

El abogado conferenciante, Vicente González de la Vega, explicó que la Ley de Producción Nacional obedece a la grave crisis económica que vive el país, que va desde la escasez de los productos básicos al cierre de empresas y a la pérdida de empleos.

Para el abogado, la Ley de Producción debería ser replanteada “porque efectivamente no se levantan los controles y es lo que ha generado toda la crisis por la que esta atravesando el país”.

Coincidió en que uno de los puntos con mayor interés de ser levantado es el control de precios.

El diputado Ángel Alvarado, señaló que la ley de producción plantea dos puntos fundamentales que son una “camisa de fuerza para la economía”. En primer lugar, la Ley de Precios Justos que ha hecho una economía muy poco flexible y con muy poca capacidad de recuperación y en segundo lugar, el control de cambio.

Señaló que el proyecto de ley lo han sometido a discusión y han realizado una consulta pública a lo largo y ancho de todo el país entre todos los sectores. “Ya tenemos 3 meses en consulta y estamos en proceso de recoger todas las impresiones para presentarle al país una segunda discusión”.

“En esta consulta tenemos que ver hasta donde podemos llegar y cómo podemos comenzar a levantar estos controles, pues el espíritu de la ley es el gradualismo y el Ejecutivo está en esa dirección; está flexibilizando el control de precios, planteando una reforma a la ley de los ilícitos cambiarios y la crisis nos esta llevando a suavizar los controles y todo con el objetivo de incrementar la producción nacional y lograr una economía más sana”.

Fuente: El Mundo

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