Carlos Dickson, presidente de Fedecámaras-Zulia, concuerda. Afirma que el control de precios se convirtió en una medida de presión política. “Se está desestimulando la inversión en el país cuando se le permite a cualquier persona que tenga algún capital traer mercancía y venderla en mejores condiciones que el productor porque incluso se le reconoce la tasa de cambio paralela, mientras que el venezolano tiene que esperar la oferta de divisas Dicom”. Solicita al Ejecutivo que se les reconozca el cálculo de su estructura de costos en base a la tasa que encuentran disponible.

Gilberto Gudiño Millán, presidente de la Ucez, señaló que la importación de alimentos desde Colombia es una práctica que aumenta la distorsión de precios. (Foto: Iván Lugo)

La negativa del Gobierno de levantar los controles de precios y de cambio pone a empresarios a ejecutar maniobras casi imposibles para hacer rentables sus actividades comerciales. Al mismo tiempo en el que productos colombianos traspasan la frontera para abastecer los anaqueles venezolanos, los productores nacionales se ven obligados a trabajar a pérdidas o paralizar sus funciones.

La ausencia de productos de precio regulado por el Gobierno, impulsa a los zulianos gastar hasta 10 veces más en importaciones de Colombia para llevar algo de comer a sus hogares. Una práctica que solo aumenta la distorsión de precios en el país, de acuerdo con Gilberto Gudiño Millán, presidente de la Unión Empresarial del Comercio y los Servicios del estado Zulia (Ucez), quien a su vez se muestra a favor de la apertura de la frontera de Paraguachón.

“La frontera es un elemento más que tú tienes que corregir, pero también necesitas desmontar el control de precios y empezar a perder ese miedo, a creer que si se desmonta un control de precios se termina de perder el mercado”, asegura explicando que se paga por un producto internacional, cuando podría adquirirse por un precio dos o tres veces menor si se produjera en Venezuela.

“Eso ayuda no solamente al productor nacional, sino a las familias venezolanas a que puedan acceder a un producto mucho más barato”, dice reiterando que el miedo de los empresarios no es a la competencia, sino a enfrentarse a trabas del Gobierno, mientras a los extranjeros les aprueban su libre desempeño.

Pocas posibilidades

Francisco Martínez, presidente nacional de Fedecámaras, critica que las importaciones solo cubren la demanda de un pequeño segmento de la población. Y es que mientras que el salario mínimo junto con el bono de alimentación suman 33 mil 636 bolívares, el cálculo del Cendas-FVM de la canasta alimentaria familiar para junio es de 277 mil 432,88 bolívares.

“El problema es para la mayoría de los venezolanos. Eso tampoco es sostenible con el tiempo. Hay un mecanismo que no va con el esquema legal del país. El Gobierno regional está creando las condiciones para poder liberar, pero no todos pueden comprar productos a tasa real de mercado”, señaló el líder del gremio.

Levantar el control de precios disminuiría costos de la canasta

Fuente: Entorno Inteligente

Pin It on Pinterest

Share This