En el país existe una total incompetencia para manejar la economía, y en la medida en que esto ocurre, se va distorsionando, asegura el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales, Juan Pablo Olalquiaga, durante la celebración del Día Nacional del Comercio y los Servicios.

En efecto, advierte que se ha destruido el bolívar como mecanismo de intercambio comercial, se ha destruido el incentivo al trabajo, también el entorno en el cual se pueden generar inversiones que se traduzcan en actividades productivas, se ha destruido la capacidad exportadora distinta del petróleo, afirmando que “no en balde estamos viviendo la actual crisis”.

Olalquiaga asegura, al referirse a las perspectivas para el fin de año y para el 2017, que en todos los sectores, en la medida en que sigamos avanzando, seguiremos empobreciéndonos, salvo que se dé un giro en el modelo económico, para lo cual se requiere de un cambio de los actores que administran la economía y se debe tener una perspectiva de país, muy distinta a la que se tiene en estos momentos.

Asegura que las expectativas para los consumidores venezolanos, para el corto y mediano plazo, no son muy alentadoras, por cuanto conseguirán menos productos y con precios a los cuales no los podrán adquirir, como consecuencia de la erosión en el poder adquisitivo del ingreso, debido a los índices de inflación que existen en el país, que son los más altos del mundo y que tienen un impacto negativo en todos los venezolanos.

Por otra parte, el dirigente del sector manufacturero advierte que la prioridad en el diálogo entre el Gobierno y la oposición no es la economía sino el debate político, lo que impide que se tomen las medidas necesarias para la restitución de las garantías constitucionales y el abordaje de un nuevo modelo económico.

Fuente: El Impulso

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