El decrecimiento sostenido de la actividad ha hecho que aquellas empresas que tenían plantillas con unos 60 a 80 trabajadores, ahora solo puedan mantener a 10 de ellos, en promedio, aseguró Luis Barón, presidente de la Cámara de la Construcción en Carabobo.

La crisis que golpea al sector de la construcción en Venezuela mantiene a muchos trabajadores fuera de las obras.

“Después de tener una plantilla de 60 a 80 obreros, hasta hace dos o tres años, ahora hay empresas que están manejando nóminas de 10 a 12 personas máximo. Estamos hablando de un 70 a 80% de desempleo, es grave y terrible”.

Informó que el 16 de febrero se firmó una homologación de sueldos y salarios de los trabajadores de 50%, en cumplimiento de la cláusula 44 del contrato colectivo que reza que cuando por decreto presidencial los empleados del sector quedan por debajo del sueldo mínimo, inmediatamente se activa la comisión de advenimiento integrada por el sector sindical y las cámaras que hacen vida en el país proceden a los ajustes en esa materia.

“En Carabobo la situación es una extensión de lo que ocurre a nivel nacional, donde tenemos una contracción en el sector privado en el orden de 85%, hablo en términos muy relativos porque las estadísticas no están en nuestras manos, el Instituto Nacional de Estadística y el Banco Central de Venezuela tienen un fuerte retraso en la información con respecto a estas cifras”, dijo.

Barón compara el pico que tuvo este sector en el año 2007. Ahora solo se construye un aproximado de 15% de lo que se edificaba en esa época. Afirma que poseen estadísticas muy serias que muestran el decrecimiento en la construcción y para nadie es un secreto que el aporte que hace el sector construcción al Producto Interno Bruto es muy importante.

– 25 trimestres en caída –

“Por 25 trimestres consecutivos el sector ha mostrado decrecimiento, producto de escasez de materiales, disminución del tamaño de la banca a niveles imperceptibles, del financiamiento, y si no tenemos materiales ni financiamiento es muy difícil reactivar este sector”, argumentó.

A esto se une la regulación jurídica o a esa camisa de fuerza que tiene el área con tantas regulaciones y normas que desestimulan la inversión, “definitivamente no hay manera de reactivar el sector de la construcción”.

Otro aspecto que Barón refirió es el tema del poco poder adquisitivo que tiene el trabajador, porque se necesitan varios salarios mínimos para acceder a una vivienda, lo que deja prácticamente marginado a todo aquel que no pueda incorporarse al programa gubernamental de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

“Para la clase media es muy incierto o poco probable que obtenga una vivienda con el deterioro del poder adquisitivo en el país”.

De igual forma, el vocero sugiere una modificación a la ley de bancos que permita a las instituciones financieras recapitalizar activos. “Tienen una camisa de fuerza y en estos momentos el tamaño que posee el banco más grande en el país, puede financiar alrededor de 470 a 500 viviendas y esto se debe a un tema de revalorización de los activos de la banca que hace que el tamaño sea tan pequeño que no pueda financiar proyectos de 1.500, 3.000 o 5.000 viviendas”.

Luis Barón explicó que si bien ha habido un cambio con el aumento máximo de financiamiento, no debería quedarse allí, sino también podrían mejorar el porcentaje en bolívares que se presta a los promotores, porque a su parecer el problema focal es el tamaño que tiene la banca.

– Bajos precios del mercado secundario –

Las ventas y ofertas que se están dando en el mercado secundario por emigraciones, más bien están distorsionando el mercado primario porque la gente ya angustiada porque tienen que irse o tienen compromiso en los destinos, están poniendo un costo a esas viviendas e inmuebles por debajo, muy por debajo del costo de reposición, destacó.

“Un apartamento que hoy en día se venda en 30 millones o 40 millones de bolívares, no cuesta eso construirlo, cuesta 80, 90 o 100 millones de bolívares. Tenemos un volumen importante de metros cuadrados en construcción que no se están vendiendo porque el mercado secundario tiene unos precios que desestimulan la inversión en el mercado primario”.

Fuente: El Estímulo

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