Lejos de generar un impacto positivo en la economía venezolana, el aumento salarial decretado por el presidente Nicolás Maduro es una medida que tendrá repercusiones negativas en el futuro de los venezolanos.

Así lo cree la presidenta de la Cámara de Comercio del estado Lara, Rita Betancourt, quien además considera que esta “decisión unilateral” será el detonante de recortes de nómina, cierres de empresas y truncamiento del comercio tanto en la entidad como en el país.

“Estamos confrontando muchas dificultades, el pequeño comerciante va a sufrir mucho. Va a multiplicarse el desempleo porque quien tenga en un negocio modesto con tres o cuatro empleados no podrá sostener la carga”, manifestó.

Afirmó que desde ya se están notando despidos pero reiteró que la afectación más severa se percibirá cuando deba realizarse el pago de mensualidades. Cree que el del bono de alimentación deberá cancelarse en dos partes.

Además, declaró que este incremento también está lejano a beneficiar a la clase obrera.

“El trabajador está pasando por una etapa sin precedentes, en vez de mayor salario por su labor obtiene mayor bono (…) Y éste no se tomará en cuenta para el cálculo de las prestaciones sociales, vacaciones, ni utilidades”.

Los comercios deberán buscar alternativas para palear la situación. “Esto va a generar más inflación y pérdida de operatividad (…) Nos tienen en jaque”, dijo.

Adverso para el sector privado

El presidente de la Cámara de Pequeños, Medianos Industriales y Artesanos del estado Lara (Capmil), Jesús López Lameda, coincide con Betancourt en señalar que las empresas serán obligadas a revisar su nómina para garantizar su supervivencia.

“Yo creo que no se van a cerrar empresas, se van a recortar nóminas porque el impacto que tiene el aumento del cestaticket es muy grande. El que tiene dos trabajadores tendrá que mantener uno hasta que la economía se estabilice. Este es un proceso que choca fuertemente en este momento pero luego irá diluyéndose”, asegura.

Aclaró que expectantes a lo que pueda suceder se encuentran las medianas empresas, las cuales también tendrán que recurrir al recorte de personal en caso de verse asfixiadas.

“La sensatez debe privar en este momento pero la realidad es que las empresas tienen que buscar su subsistencia, las que nos puedan absorber el pago del bono de alimentación tendrán que tomar las medidas necesarias”.

Informó que el 20 por ciento de las 200 empresas larenses afiliadas a Capmil sufrirán las graves consecuencias del aumento salarial. Estas tienen en nómina entre uno y ocho empleados.

López afirmó que el ajuste salarial es necesario pues cubre necesidades importantes de los empleados.

“Si el trabajador no está comiendo porque no le alcanza el dinero no es un trabajador productivo”.

Pero cree que para que finalmente el poder adquisitivo de los trabajadores aumente, el Gobierno debe estabilizar la economía comenzando por un diálogo que involucre a todas las partes, incluyendo a las autoridades regionales.

“La economía venezolana no está a favor de la empresa privada. Aquí debe haber una política de ganancias justas, deben sincerarse los precios, quitar los controles cambiarios, que el dólar DICOM empiece a causar efecto para que se pueda adquirir materia prima”, subrayó.

Fuente: El Impulso

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