Una vez más la política del gobierno en materia turística es un profundo fracaso. El reciente cierre de las operaciones internacionales de Conviasa, así como el estado actual de esta empresa, aunado al reciente anuncio de una multimillonaria inversión en otra remodelación más del Hotel Humboldt, son una clara demostración de la incapacidad del gobierno y su dirigencia, para impulsar el “Motor Turismo”.

Si el deseo es que vengan turistas internacionales a dejar sus divisas en nuestro país, (o al gobierno, tal y como lo plantea en Convenio cambiario #36), a quien tienen que potenciar e invertirle es a Conviasa, no a un hotel que tiene años en desuso, que nunca ha mostrado rentabilidad y que solo sirve para ser el gran centro de fiestas, eventos y recepciones sociales del país.

Margarita, el principal destino turístico del país y en el cual las autoridades dicen que están poniendo su mayor empeño, dejará de recibir en los próximos meses a más de 4000 turistas argentinos y varios centenares procedentes de Colombia, debido a que Conviasa cancelo sus vuelos. Produciendo un colosal daño a la hotelería y otras actividades turísticas y económicas, de la región.

Lo lógico es invertirle a Conviasa, pero no solo dotarla de recursos económicos, es también darle los mejores talentos para que la conviertan en la primera empresa de aviación del país y una de las principales del continente. Mejor aún, venderla parcial o totalmente a empresarios nacionales e internacionales, expertos en aviación civil y que hagan de ella una gran empresa. Así, con el dinero de esa venta se podrán remodelar y mejorar muchos de los hoteles Venetur, incluyendo el Humboldt.

Pero no, quizás lo mejor según el gobierno será cerrarla, liquidarla, desmantelarla y venderla en partes a precios de bonos de PDVSA. Acabando no solo con un activo de la nación sino también con la esperanza de poder generar acceso a los mercados turísticos internacionales y desarrollar el turismo receptivo en Venezuela. Estas decisiones de hoy son una clara demostración de que el gobierno venezolano en relación al “Motor Turismo” va de manera acelerada, pero lamentablemente en reversa.

La aviación comercial venezolana urge de una solución a sus problemas, de políticas agresivas, que le permitan mejorar y evolucionar como lo ha hecho la actividad aeronáutica en Latinoamérica. Y dentro de esas medidas está la de potenciar y hacer eficiente de una vez por todas, a la llamada línea aéreas bandera del país, la cual no ha logrado ese sitial, jamás.

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