Se realizó homenaje especial a la memoría del ex presidente de Fedecámaras, Rafael Marcial Garmendia.

Si el gobierno produce una reflexión seria, profunda y rectifica, la empresa privada es el factor clave y fundamental en la reconstrucción de Venezuela, aseguró el presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, durante el acto de instalación de las deliberaciones de la LXXII Asamblea Anual de la Federación, en su sede en Caracas.

Durante el acto, el organismo empresarial entregó a Henrique Machado Zuloaga el premio como “Empresario del Año”,la Orden del Desarrollo Regional, “Ennio Manella” se entregó a Jesús Irausquín, director general del Grupo Don Lolo; el reconocimiento “ Don Gustavo Vollmer Herrera” fue entregado al Emprendedor del Año, Inversiones KiriKire; el premio Periodista del Año lo recibió, César Miguel Rondón. Asimismo, como un reconocimiento especial al ex presidente de Fedecámaras, Rafael Marcial Garmendia, se hizo la entrega de una placa a sus familiares y se proyecto un documental sobre su vida y trayectoria, con testimonios de personas que fueron sus condiscípulos, amigos y personas que le conocieron muy de cerca.

Seguidamente intervino el presidente de Fedecámaras, quien señaló que este es el cuarto año consecutivo que el país tendrá la tasa de inflación más alta del mundo, y el segundo año consecutivo en el que batiremos nuestro propio récord histórico de inflación. La estimación más conservadora que existe sobre la tasa de inflación para este año 2016 la ubica en un mínimo de 350%, otros expertos la ubican por encima de 500%. Por otro lado, Venezuela no ha experimentado desde el año 1980 tasas de crecimiento económico sostenidas por más de una década.

Los niveles de pobreza medida por el ingreso, han aumentado. De acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI-2016) elaborada por la UCAB, la UCV y la Universidad Simón Bolívar, el 73% de los hogares está en pobreza de ingresos, pudiéndose estimar un crecimiento aún mayor, producto de la situación inflacionaria que tendremos este año, de no tomarse las medidas urgentes y necesarias para abordar esta severa crisis.

Adicionalmente, los venezolanos no están consumiendo una dieta balanceada. De acuerdo con la Fundación Bengoa, en los sectores más pobres el 27% de los niños tienen déficit nutricional, lo que incide en su salud y en el rendimiento escolar. Según esta misma Fundación, el 25% de los niños no asiste al colegio por falta de comida. La red MERCAL redujo el promedio mensual de beneficiarios de 13,3 a 7,5 millones, según la memoria y cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación del año 2015

Por otro lado, venimos observando con preocupación la creciente frecuencia de venezolanos que no come 3 veces al día. En un estudio realizado por Venebarómetro (abril 2016), 30% declaró que en su hogar se comía 2 veces al día, mientras 13% declaró que en su hogar se comía 1 vez al día. En suma, hasta abril de este año, el 43% de los venezolanos se alimentan solamente 1 ó 2 veces al día. Dicho de otro modo, casi la mitad del país, se encuentra a merced de lo que se conoce como inseguridad alimentaria, por no tener disponibilidad y acceso a los alimentos para satisfacer sus necesidades básicas.

Los empresarios reiteraron su disposición de acompañar al gobierno nacional en la implementación de medidas estructurales destinadas a combatir las raíces de esta crisis, pero para ello se requiere un giro sustantivo de su política económica.

Agregó que esto ya no se trata de un problema de ideologías para imponer un proyecto desde el Estado que ha fracasado rotundamente, este modelo del socialismo del siglo XXI es la causa de nuestras principales dificultades, de la reducción de nuestras oportunidades; de la precarización de la vida cotidiana; de la escasez y el desabastecimiento; en fin, de la quiebra de nuestros sueños y aspiraciones más sentidas como sociedad.

Advierte que estas son las consecuencias de un modelo donde siempre se ha tratado a la empresa privada como un enemigo en lugar de vernos como un aliado estratégico en la lucha por alcanzar mayores niveles de progreso y bienestar.

¿Cómo se puede dormir tranquilo a sabiendas de que las familias están pasando hambre y están muriendo niños y ancianos por falta de medicamentos?; ¿cómo pueden algunos funcionarios decir en foros internacionales que aquí no hay una crisis y que el gobierno garantiza la satisfacción de las necesidades de los venezolanos?, se pregunta el dirigente empresarial.

No se le puede pedir a los venezolanos que se hundan en el hambre y la miseria en nombre de una versión radical y anacrónica del socialismo. No se le puede pedir a los venezolanos que acepten con resignación la muerte de un familiar por la delincuencia o porque no encontraron algunas medicinas. No se le puede pedir a los venezolanos que se acostumbren a que su ingreso no les alcance para cubrir sus necesidades vitales y las de su familia, o a que no tengan un empleo digno.

Si el gobierno toma medidas en la dirección correcta, el sector productivo de Fedecámaras puede contribuir a solucionar la crisis económica y social. Si el gobierno produce una reflexión seria, profunda y rectifica, la empresa privada es el factor clave y fundamental en la reconstrucción de Venezuela.

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