De los bombos y platillos con los que fue anunciado la última renovación del cono monetario nacional, que dio paso a la reconversión monetaria desde el año 2008, el país ha dado paso a que en la actualidad se escuche con urgencia el clamor para que se emitan billetes de mayor denominación a los 100 bolívares, que es el de más alto valor.

El nivel inflacionario, que según el Banco Central de Venezuela fue de 180% al cierre del 2015, pero que para el FMI podría cerrar este año sobre 720%, ha devaluado el bolívar haciendo que hoy las personas requieran, literalmente, de un saco de billetes para pagar un simple desayuno.
Así, pareciera que la iniciativa para simplificar el uso de la moneda nacional se convirtió en un problema complejo, al punto que de acuerdo con testimonios, la alta inflación volvió cenizas el valor de los billetes de Bs. 2 y 5, que son incluso desechados conscientemente por usuarios que los consideran “insuficientes”.

Situación similar ocurre con las siete monedas acuñadas (1, 5, 10, 12 1/2, 25 y 50 céntimos y de la propia moneda de un bolívar), cuyo uso es prácticamente nulo. Sobre todo después que el Gobierno hizo un ajuste del precio de la gasolina, pues hasta marzo pasado con Bs. 3 se podía llenar el tanque de un auto. Ahora, por los mismos litros de 95 octanos (Bs.6) se requieren más de Bs. 200.

Mientras, la familia de billetes de
Bs. 5, 10 y 20 luchan por seguir en circulación, junto a los de Bs. 50 y 100 y sobre todo ser “fuertes” como se les denominó en 2008: Bolívar Fuerte.

Pareciera que la impresión de billetes con más alta denominación, que según expertos deberían pasar a ser entre 500 y 5.000 bolívares, estaría cerca luego que el mes pasado una fuente ligada al BCV comentara, de forma anónima, que se preparaba un nuevo cono.

Para el especialista de banca y finanzas José Grasso Vecchio, “el billete de más alta denominación es el de 100 bolívares, pero el cono monetario tiene que ajustarse a una nueva realidad de la economía, billetes de 500, 1.000 y 2.000 bolívares”.

Lo único tangible a la fecha es la enorme liquidez monetaria que sigue existiendo en el país, que para el cierre de junio se ubicó en 5 billones 400 mil bolívares, por encima de los “ 4 billones 28 mil 561 millones de bolívares” registrados en enero pasado. Ante esta situación, Ricardo Cusanno, vicepresidente de Fedecámaras, respondió a este Diario que “es vital para los empresarios tener un cono monetario que se ajuste a la realidad”.

Destacó que las operaciones en el sector bancario se hacen cuesta arriba, incluso, para el usuario el manejo de billetes día a día es un problema.

Entre las razones del retraso que haya tenido el Gobierno en imprimir nuevos billetes , dijo Cusanno que “es para no favorecer el bachaqueo” actual, según han indicado.

El representante del sector bancario acotó que el gremio “no sabe si se están dando pasos (Gobierno nacional) para encontrar una solución a este problema”, aunque reiteró que resulta urgente, porque “se hacen inviables las operaciones de las empresas”.

Sobre esta necesidad, el presidente del BCV, Nelson Merentes, en marzo durante una entrevista con una agencia internacional, adelantó que el ente financiero “ya tiene en proyecto la emisión de nuevos billetes de Bs. 500 y 1.000 para ir hacia un cono monetario ‘más óptimo’ que se adapte a la situación del país”. En cuanto a la fecha, Merentes mencionó: “Queremos que sea este mismo año que salgan las nuevas denominaciones”.

El diputado a la AN, Elías Matta, miembro de la Comisión de Finanzas, opina sobre la impresión de los billetes que “no hacerlo es una necedad”. Y aunque “no lo estamos discutiendo en la AN, porque no depende de nosotros, es una decisión del Ejecutivo y del Banco Central ”.

Fuente: Panorama

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