El Gobierno de Venezuela, un país sumido en la escasez, experimenta una gama de mecanismos de distribución de alimentos a través de ministros, comunas, cooperativas, Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) hasta llegar al más reciente, la Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro, liderada por el presidente Nicolás Maduro y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa.

Orlando Ochoa, economista, considera que el paseo de Maduro por los diferentes esquemas se debe a “una barrera ideológica de izquierda radical marxista”. Y es que no encuentra posibilidades de éxito en la medida que busca un mando central de la distribución de alimentos con participación militar.

“Es un intento de continuar agotando y mantener un aparato de propaganda sobre eso. Creo que cualquier funcionario del Gobierno debe saber que no pueden atender el abastecimiento nacional simplemente con voluntarismo burocrático”, explica y reitera que la solución radica en el funcionamiento del mercado y aumento de producción, no en su desplazamiento por organismos públicos.

Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras, concuerda y califica la acción del Ejecutivo como “otro paso más hacia adelante en la dirección incorrecta”.

“No es con más controles hacia la distribución de alimentos ni mucho menos con más centralización en pocas manos del poder que se va a solucionar el problema. Eso no le ha generado valor alguno a la solución del problema en el pasado y tampoco se la va a generar ahorita”, dijo a La Verdad en entrevista telefónica.

Martínez espera que esta vez se desprendan al menos bases para la ejecución de una política pública que permita la promoción y producción de lo hecho en Venezuela. Hasta que no se generen esas acciones y se eliminen los controles –insiste- se mantendrá secuestrada la economía y constreñida la producción.

Presencia militar

Ochoa, sobre ocupar “excesivamente” a Padrino López de una tarea en la que tiene pocas probabilidades de superación, afirma: “No sé si lo que quiera es disminuir su reputación o compartir con las fuerzas armadas el fracaso, pero esta no es una solución, ni la logística militar, ni la burocracia de la izquierda radical pudieron controlar precios, pudieron administrar bien divisas, entregar alimentos, medicinas, insumos industriales y de construcción sin que se montaran mercados negros con distribución paralela y enriquecimiento de funcionarios”.

Esa es la lógica de las economías en las que falta producción, existen distorsiones de precios y los funcionarios públicos se hacen cargo de la distribución de productos, asevera. Critica que se haya retomado el tema de la sustitución de importaciones. “Eran planes que se usaban en el siglo pasado, cuando América Latina tenía una industria manufacturera insipiente, le colocaban barreras arancelarias para proteger la competencia externa, eso ya no se usa”.

Fuente: Diario de La Verdad

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