Francisco Martínez, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) considera que el pago del ticket de alimentación, no debería cancelarse en cuentas nómina, debido a que estos sistemas de pagos son apartes e independientes.

En una entrevista para El Mundo Economía y Negocios, declaró que no ve cómo puede ser factible este cambio, “además no tiene sentido. Lo que yo puedo interpretar de eso, es que el bono de alimentación pase a ser salario, pero eso sí terminaría de matar a un montón de empresas, porque no van a poder con esa carga de prestaciones sociales” indicó.

La semana pasada Franklin Rondón, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público (Fentrasep), dijo a medida de propuesta que, el Gobierno debería depositar el bono de alimentación en las cuentas directas de los trabajadores.

Al preguntarle a Martínez si las empresas afiliadas han podido llevar adelante el aumento salarial, decretado en agosto por el presidente de la República, Nicolás Maduro, responde que dar una cifra exacta de cómo han hecho o de cuántas han podido lograrlo es bastante difícil.

“Lo que sí es cierto es, que la mayoría de las compañías han manifestado tener ciertas dificultades para poder llegar a cancelar esos aumentos. Es el tercer aumento del año, sobre todo las pequeñas y medianas empresas tienen un impacto bastante fuerte sobre su flujo de caja” aseguró.

Explica que en momentos donde hay un estancamiento y una crisis, han descendido los ingresos. “Muchas veces aumentas los costos y ni siquiera logran trasladarlos, porque pueden hacer que pierdan más demanda”.

Martínez refiere que muchas empresas se encuentran afectadas, “aunque están conscientes de que es necesario (el aumento) para intentar por lo menos nivelar. Hay que acotar que es simplemente una nivelación, que ni siquiera llega de cerca a estar por encima de la inflación” acentúa.

“Hay un cálculo que dice que desde enero para acá, cuando se han hecho estos tres aumentos salariales, existe un acumulado del 130% ó 135% de aumento y la inflación acumulada, estaba para esa fecha alrededor del 250%, quiere decir que estamos por debajo de 100% todavía, para poder equipararnos a la inflación” sostiene.

Afirma que un nuevo aumento va a generar una serie de costos que las Pymes, no van a poder soportar. “Va a suceder como una competencia de salto alto. A medida que le vas subiendo la vara, tendrán mayor grado de dificultad para rebasar el obstáculo”.

“Allí es cuando deciden cerrar, no solamente se pierden puestos de trabajos, sino ventanas de libertad, donde los consumidores puedan comprar dónde, cuándo y cómo quieran” concluyó.

Fuente: El Mundo

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