Lo primero que debiera hacer el gobierno es pensar en las empresas que hoy manejan. Hace 18 años el aporte del sector industrial venezolano al PIB era de 19%, ahora está en 13% y los 6 puntos de diferencia es por todas esas empresas que fueron expropiadas o compradas por el sector público. Hoy la principal empresa distribuidora para el área agropecuaria, que antes se llamaba Agroisleña y ahora Agropatria, no está funcionando. El cemento, hoy en un 99% en manos del Estado, o la industria básica en el Estado de Bolívar que antes tenía inversión privada y ahora no existe, son todos ejemplos de aquello. El Estado antes de estar preocupándose de empresas del sector privado debería ser suficientemente responsable en gerenciar las empresas que hoy tiene en sus manos y que no están cumpliendo con su propósito.

¿Hasta ahora tienen noticias de alguna toma de fábrica?

-Hasta ahora no ha ocurrido nada. No hemos tenido conocimiento oficial o extraoficial de tomas de una fábrica. Sabemos que en las últimas semanas ha habido conflictividad interna en algunas empresas, como en empresas Polar, pero la realidad es que no ha habido ninguna toma.

¿Cuál es la lectura que hacen de este llamado a tomarse las empresas, en la que nuevamente se responsabiliza al sector privado de la crisis?

-El gobierno sigue entrapado en una ideología política que pretende dominar la economía, pero la economía es muy terca. Siguen tomando decisiones con las mismas premisas que crearon el problema económico que hoy estamos viviendo. Es importante resaltar que en el año 2007 el ejecutivo presentó el Plan Nacional Simón Bolívar, en ese plan planteaban un modelo con un Estado mucho más empoderado en la producción, mientras el sector privado tenía menos espacio, menos capacidad de competitividad, menos capacidad de crecimiento. Pareciera que lo están logrando, pero más allá de hacer crecer el Estado compitiendo con la empresa privada lo que han hecho es diezmar a los privados a costa de sus objetivos políticos.

¿Fedecámaras apoya el referéndum revocatorio?

-Como representantes de la empresa privada no hacemos política partidista. Sí estamos de acuerdo en que cualquier mecanismo que pueda alterar el rumbo político del país sea dentro del marco de la Constitución y que sean los ciudadanos los que decidan a través de las urnas, donde se evite conflictividad, porque si les incrementa a nivel social y político va a ser mucho más difícil recuperar el aparato económico de lo que es hoy.

En ese sentido, ¿dónde tienen puestas sus esperanzas para ver un giro económico?

-La esperanza que tenemos es bastante primaria. Nuestras esperanzas están fijadas en que desde el ejecutivo, que como bloque lleva 18 años, se tomen los correctivos en instancias nacionales, regionales y municipales. Hoy hay un gobierno que es legal y que fue legítimamente instituido y nuestra función como institución representante del sector privado es intentar aportar e influir en las políticas públicas.

¿Cómo ven la situación social en este punto?

-Hay una encuesta de Venebarómetro que indica que solo el 40% de la población come tres veces al día. Eso permite ver el nivel de la crisis: cómo merma la calidad de vida. Los tiempos del hambre son mucho más rápidos que los de la política. Tememos que, de no tomarse los correctivos en materia económica, que ayuden con subsidios directos a los más desvalidos de la población y que en paralelo reactiven el aparato productivo del país, puedan agudizarse los problemas sociales y que a partir de eso aumente también la conflictividad en la vida del venezolano y en la vida de un país que en algún momento estuvo es una senda de progreso y bienestar y que ahora la perdió.

Fuente: Pulso / Chile

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